Puedes pasarte dias y dias paseando por Toledo y descubrirás cada día nuevas maravillas, es curioso que con todas las veces que he hecho mis recorridos, todavía me quedan cosas por descubrir.
Encontrarás mas de 1.000 fotos de la ciudad
Entremos en una de las dos sinagogas que se conservan
en Toledo, en el barrio judío. Esta sinagoga, nos dice la historia, que
en el año 1260 el pueblo judío de Toledo pidió permiso al rey Alfonso X
para poder construir la sinagoga más hermosa y mayor de todo el reino.
La llamaron Sinagoga Mayor y era el principal centro de culto hebreo de
Toledo. ¿Sabéis por qué se llama la Blanca? Unos dicen, porque hubo una
virgen muy blanca, otros porque estaba pintada de cal y tenía un color
muy blanco.
¡Qué precioso! Fijaos en los capiteles ¿Sabéis cómo se hacían? Se
realizaban en yeso, con moldes. Luego se tallaban finito, finito, se
colocaban las piececitas y por último se pintaban. Era muy divertido.
Vamos a hacer un juego. Quiero que con mucha atención busquéis en este bosque de pilares; frutas.¿Pilares?
Sí, son las formas octogonales que aguantan a los arcos.Y ¿Las frutas?
Los yeseros hacían formas de frutas, vais a ver piñas.
También vais a buscar un símbolo judío, una estrella de seis puntas, la estrella de David Bibliografia: Turismo-Toledo.com
Sinagoga del Tránsito La sinagoga fue construida entre los años 1357 y 1363, según las
inscripciones que aparecen en el propio edificio. Fue realizada por
orden de Samuel ha-Leví, miembro de la comunidad judía que, entre otros
cargos, fue consejero y almojarife
del Reino de Castilla durante el reinado de Pedro I de Castilla. La
construcción se realizó pese a la existencia de la prohibición de erigir
sinagogas, hecho que figura en Las Siete Partidas de Alfonso X,
pero se incluía una provisión que permite a la Corona hacer excepciones
a esta norma.
Este fue el caso de la Sinagoga del Tránsito, cuya
construcción fue permitida por Pedro I como agradecimiento por el apoyo y
fidelidad de los judíos de la ciudad de Toledo al monarca en su lucha
por la recuperación de la ciudad tras haber pasado a estar bajo control
de Enrique de Trastámara. Bibliografia: Wikipedia
Un prestigioso Alarife recibió el encargo por parte del arzobispo
de Toledo, Don Pedro Tenorio, reconstruir el Puente de San Martín que
se quedo destruido tras una batalla. Unos días antes de ser el puente inaugurado, la mujer del Alarife
vio a su marido muy preocupado. Este le confesó que se había equivocado
con los cálculos y pesos del puente y que en el momento de quitar el andamio de madera al puente, este se vendría abajo. Y
el Alarife acabaría en la cárcel. La mujer pensó y pensó cómo resolver
el problema y cómo evitar que cayera ese deshonor sobre su pobre
marido. Esa noche había una gran tormenta y en medio de la tempestad, la
esposa llevó su plan ideado. Se dirigió al puente y quemó con una
antorcha las maderas del andamio. Al rato, se desplomó el puente.
Al amanecer, la noticia se extendió por la ciudad. Todos los
vecinos estaban convencidos de que fue un rayo y el Arzobispo mandó otra
vez al Alarife a completar su obra. Días después, cuando las obras del nuevo puente finalizaron, la
esposa del arquitecto no estaba tranquila. Pidió audiencia a Don Pedro y
le confesó la verdad de su delito; el Arzobispo le perdonó, ya que,
intentado salvar el honor de su marido, salvó las vidas de tantos
toledanos; además el Arzobispo mandó colocar en el arco central del
nuevo puente una pequeña estatua con la figura de la valiente mujer por
el sacrificio, astucia e ingenio que demostró. Bibliografia Turismo-Toledo.com